El gran Objetivo de la Pastoral Penitenciaria es la reconciliación del privado de libertad, en una triple dimensión: consigo mismo, con Dios y con la sociedad.

Reconciliación consigo mismo: es lo primero que debe hacer aquel que ha cometido algún delito; lo que implica asumir su historia, su fa­milia, la sociedad en la que creció, admitir sus equivocaciones y delitos.

Reconciliación con Dios: sentir la necesidad de pedirle perdón a Dios, acercándose al sacramento de la Reconciliación, y recibir así el abra­zo misericordioso del Padre que lo está esperando para perdonarlo.

Reconciliación con la sociedad: consiste en restablecer las relaciones entre todos. Para esta reconciliación debe haber una doble acción: por una parte del que delinquió, reconociendo que ha dañado a la sociedad y especialmente a su víctima y a su familia, queriendo reconciliarsecon ella; por otra parte la sociedad, queriendo recibir a su hermano pródigo que quiere volvera la casa del Padre.
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